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Cuba tiene nuevo Presidente

Nuevo Presidente de Cuba
  • EFE

Tuvo que transcurrir más de medio siglo para que el apellido Castro no fuese sinónimo de la presidencia de Cuba.

Miguel Díaz-Canel es el sucesor de Raúl Castro, pero el cambio de apellido en la primera magistratura no implica transformaciones de forma y fondo en el gobernar.

Bien lo dijo el propio Díaz-Canel en el acto de traspaso de mando, "Raúl Castro, como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, liderará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de este país".

 

Las reacciones a favor y en contra ante el hecho, para muchos histórico, no se han hecho esperar.

Estados Unidos, país con que la isla ha tenido una larga trayectoria de desencuentros aseguró que, "Estados Unidos no tiene ninguna expectativa de que el pueblo cubano verá mayores libertades bajo el sucesor elegido a dedo por Castro", dijo a Efe un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Si bien Díaz Canel contó con 603 votos de los 604 válidos, la administración Trump sigue adelante con su política exterior aunque mantiene en pie la hermandad en torno al pueblo cubano.


"Seguiremos mostrando solidaridad con el pueblo cubano en su petición de libertad y prosperidad. Por tanto, no se espera que cambie nuestra política de dirigir fondos hacia el pueblo cubano y alejarlos de los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba", añadió el portavoz.

El hoy presidente, no tiene poderes absolutos como si los tuvo en otrora Fidel y Raúl Castro posteriormente. Su persona figura como presidente del Consejo de Estado y Consejo de Ministros de la isla mientras que, Raúl seguirá comandando las Fuerzas Armadas, cuerpos que para nadie es un secreto mantiene el control económico.

La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, aseguró que no es "optimista" sobre el rumbo que tomará la isla bajo el sucesor de Castro, porque esa transición "no es democrática (…) Esperamos que el nuevo presidente de Cuba escuche al pueblo cubano. No estamos seguros de que eso vaya a ocurrir. Nos gustaría ver una Cuba más libre y democrática. Estaremos observándolo, pero no somos demasiado optimistas".

A pesar de los avances dados en las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana bajo la presidencia de Barack Obama, un nuevo rumbo se tomó con la llegada al poder de Donald Trump, avances que han ido perdiendo fuerza y que por el contrario, se han tornado en diferencias aún mayores tras los supuestos "ataques sónicos" contra diplomáticos estadounidenses en la capital insular, que llevaron al Gobierno norteamericano a dejar bajo mínimos su embajada en la isla y expulsar a 17 funcionarios cubanos de EE.UU. pese a las dudas sobre lo ocurrido.

Ante esta realidad, antagónica es la posición tomada por el gobierno de Panamá. Mediante un comunicado la administración Varela “felicita” al nuevo mandatario y al pueblo cubano. Señala el documento oficial que “augura éxitos en su gestión y expresa su confianza de que se continuarán consolidando los fuertes lazos entre las dos hermanas naciones”

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