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El legado de Fidel en Panamá: Miles de cubanos desplazados

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  • Mar, 29/11/2016 - 08:27
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CIUDAD DE PANAMÁ.- Más de 600 migrantes han transitado por el país del istmo en un intento desesperado por llegar a Estados Unidos. Aún permanecen en Panamá unos 150 cubanos. La mayoría están enfermos, heridos, muy mayores o son muy niños para soportar la travesía. Los pronósticos apuntan que, más rápido de lo que algunos creen, habrá una nueva crisis humanitaria generada por la imposición de una ideología que se sembró en los años 60 y aún persiste con Raúl Castro a la cabeza. Información, ya no tan confidencial, indica que con nuevos grupos de desplazados cubanos también llegarán venezolanos que intentan ponerse a salvo de lo que consideran una dictadura peor que la impuesta por Fidel Castro.

El año 2016 arrancó para Panamá con una crisis migratoria fuera de proporciones. El acercamiento entre Estados Unidos y Cuba despertó en muchos cubanos el terrible presentimiento de que pronto sería eliminada la Ley de Ajuste, destinada a favorecer a los balseros que huían de la isla y que fue reforzada en 1996 con la noción “pies secos-pies mojados” para ayudar a los cubanos que entraban por la frontera con México. 

Aquel temor, nos cuenta el Secretario General de Cáritas Panamá, el ingeniero Víctor Berrío, provocó que en agosto de 2015 miles de cubanos se movilizaran por tierra usando el corredor centroamericano para llegar hasta la tierra prometida. Aquellos migrantes no sólo provenían directamente de la isla, sino que muchos habían estado primero en Venezuela, Ecuador o Brasil, donde trabajaban como parte de alguna misión. En algún punto de esta historia, cuenta Berrío, “Nicaragua cierra sus fronteras y se acumulan más de 5 mil cubanos... Y a su vez, para contener un poco esa concentración de migrantes, Costa Rica cierra sus fronteras con Panamá, lo que ocasiona que se acumulen también unas 4 mil personas en el peor de los momentos en la frontera de Paso Canoa”.

De la locura al puente aéreo

En ese momento fue que se involucró Cáritas, una organización de la Conferencia Episcopal panameña que es parte de una red Internacional que responde en Roma directamente al Papa y cumple con una política específica en torno a la atención de migrantes y la ayuda humanitaria. Berrío señala que ellos se concentraron en habilitar varios albergues y que en todo aquel proceso tuvieron el apoyo del Gobierno de Juan Carlos Varela, facilitando por su parte el alojamiento de algunas personas en moteles, hoteles y otros lugares.

Finalmente, aquello se pudo resolver cuando se montó un puente aéreo desde Costa Rica, para los que estaban en Costa Rica, y Panamá para los que estaban en Panamá. Ya para finales de mayo de este año sale el último vuelo de Panamá con el 90 y pico por ciento de los cubanos que habían migrado”, cuenta el Secretario General de Cáritas.

 

Se reactiva la alerta

Pero, para finales de julio, principios de agosto de este año, comenzaron a llegar nuevos grupos de migrantes, entre 600 y 650 individuos, a través de Turbo, en la frontera colombiana. “Por una intervención humanitaria, el presidente Juan Carlos Varela les permitió a ellos entrar a Panamá. Muchos vinieron a la ciudad, otros, los últimos, unos 150, quedaron en Puerto Obaldía, cerca de La Miel. En la ciudad tuvimos que habilitar un total de cinco albergues para alojar a más de 500 migrantes que teníamos a la misma vez. La Iglesia Católica ofreció cuatro sitios y la Cáritas Panamá convirtió sus oficinas en albergues. En el peor de los momentos tuvo 200 personas durmiendo un par de días en esas oficinas, y la Parroquia de Santa Ana tuvo otro tanto también hasta que pudimos habilitar otros albergues”, señala Víctor Berrío.

Las historias de aquella travesía son escalofriantes, nos dice el Secretario de Cáritas. Pero en vez de contárnoslas, prefiere darnos acceso exclusivo a esas oficinas de Cáritas para poder recoger esas amargas experiencias y sentar conciencia en el mundo de la grave crisis humanitaria que se está agudizando en esta parte del continente. Nosotros, cámara en mano, recogimos la narración de cuatro grupos de personas y se las presentaremos a lo largo de esta semana para que cada uno de nuestros lectores saque sus propias conclusiones.

Berrío, para concluir, nos cuenta que actualmente quedan unos 120 cubanos distribuidos en tres albergues. Sin embargo, todo indica que esta crisis continuará o, posiblemente, empeorará: “Se van 15, pero entran 6, 7 … Nos preocupa también un hecho, del que ya hemos sido informado. En Venezuela, con la situación política, económica y social terrible que están viviendo los venezolanos, se están ya organizando grupos que piensan migrar hacia Panamá, hacia Centro América, huyendo de las condiciones políticas, con la esperanza de poder entrar también en Estados Unidos; aunque ellos no tienen ninguna Ley que les asegure pues que les va a ser otorgados refugio o residencia. Esa es la situación actual”, señala.

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