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Grupo de Lima rechaza intervención militar, pero el mundo lo mantiene tácito

Grupo de Lima
  • EFE

Este lunes el grupo de Lima se reunió en torno a la situación venezolana, dejando como resultado la exigencia (continua y repetida) al cese de usurpación de Nicolás Maduro en el gobierno del país sudamericano, así como la llamada a elecciones libres y transparentes, en busca de reordenar la democracia y línea dirigencial de la nación.

Entre los puntos a tocar, de manera tácita se esperaba la intervención militar en Venezuela, posibilidad que tomó fuerzas tras los eventos sucedidos el pasado sábado en las fronteras con Colombia y Brasil al recibir la Ayuda Humanitaria gestionada durante semanas, que finalmente, provocó el rechazo del grupo de poder de Maduro, la quema de camiones con alimentos y medicinas, 300 heridos y más de 100 efectivos de seguridad en Venezuela que decidieron abandonar a Maduro y ponerse del lado constitucional defendido por Juan Guaidó.

Precisamente Guaidó, presidente interino de Venezuela reconocido por más de 50 países en el mundo, tomó palabra en la convención del Grupo de Lima y comenzó pidiendo un minuto de silencio por las víctimas fatales que hubo el pasado 23 de febrero.

Guaidó fue enérgico el propio día sábado al indicar por medio de sus redes sociales que ante la acción violenta de Nicolás Maduro de ordenar una “masacre” contra el pueblo venezolano, tendría que tomar medidas para frenar esta situación. Sin embargo, la postura bélica/intervencionista, no es avalada por el Grupo de Lima.

El Gobierno de Costa Rica fue uno de los encargados de emitir algunas salvedades. La primera, en torno al ingreso de ayuda humanitaria, indicando que “para prevenir al máximo la violencia, y que el acceso de la ayuda sea seguro y efectivo, es importante que todos los esfuerzos de ayuda humanitaria que se lleven a cabo en Venezuela, se realicen en línea con los principios internacionales de la ayuda humanitaria (humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia operativa)", expresó la Cancillería costarricense.

De igual manera, el país centroamericano reiteró su condena a "la violencia y el uso excesivo de la fuerza por parte del régimen de Nicolás Maduro" que evitó la entrada de la ayuda el pasado sábado.

"Costa Rica hace un llamado al régimen de Maduro para que permita la entrada de la ayuda humanitaria y evitar el sufrimiento de la población de Venezuela y a la comunidad internacional a colaborar en este esfuerzo respetando los principios internacionales de la ayuda humanitaria", reza el comunicado. El segundo motivo por el que Costa Rica no suscribió la declaración del Grupo de Lima está relacionado al llamado a realizar nuevas elecciones.

"Para que la celebración de elecciones libres y transparentes en Venezuela, sea abierta a la participación de todas las fuerzas políticas, las mismas deben realizarse tomando en cuenta a todos los actores políticos. Considerando a todos los sectores, se podrá prevenir mayor violencia y sufrimiento del pueblo", manifestó el Gobierno costarricense sin explicar más ese punto.

Mientras los países suscritos al Grupo de Lima se reunieron en Bogotá y rechazaron las medidas militares en Venezuela, el Gobierno norteamericano impuso nuevas sanciones económicas a cuatro gobernadores estatales venezolanos, próximos a Nicolás Maduro, a los que acusó de estar implicados "en el bloqueo de la entrega de ayuda humanitaria y la endémica corrupción".

"Los intentos del ilegítimo régimen de Maduro de bloquear la ayuda humanitaria destinada al pueblo venezolano son vergonzosos. El Tesoro está sancionando cuatro gobernadores estatales alineados con el expresidente Maduro por frenar una asistencia humanitaria gravemente necesitada", dijo el secretario del Tesoro Steven Mnuchin.

Los sancionados son los dirigentes de los estados venezolanos de Apure (Ramón Carrizalez) y Zulia (Omar Prieto), ambos fronterizos con Colombia; y los costeros de Carabobo (Rafael Lacava) y Vargas (Jorge Luis García Carneiro), que cuentan con importantes puertos marítimos.

Al mismo tiempo, Estados Unidos solicitó una reunión sobre Venezuela para el próximo martes en el Consejo de Seguridad de la ONU, según informaron fuentes diplomáticas. La solicitud estadounidense busca una sesión abierta del Consejo de Seguridad, que abordó por última vez la situación en el país latinoamericano el pasado 26 de enero.

Mike Pence extendió esta información durante la reunión en Bogotá correspondiente al grupo de Lima, haciendo saber y reafirmar su compromiso con la libertad de Venezuela. Marco Rubio, senador estadounidense que ha estado muy pendiente de Venezuela los últimos años, compartió en sus redes sociales imágenes de Gadafi y Noriega antes y después de ser capturados, dictadores que recibieron opciones de rendición y entrega que posteriormente rechazaron.

Si bien muchos analistas del mundo se enfocan en que esta preocupación de Estados Unidos corresponde a una estrategia electoral de los republicanos para obtener el apoyo latino en los comicios de 2020, influyen otros factores que pueden terminar siendo más importantes.

Uno de estos motivos es la supuesta presencia de grupos terroristas en Venezuela, entre los que las FARC y Hezbolá tienen particular importancia. Aunque no se han mostrado pruebas públicas, Estados Unidos, Colombia y Brasil aseguran que es un hecho, lo que se reforzó con pasadas declaraciones de Nicolás Maduro al indicar que “no hay problema en tener contacto con ellos, son grupos/partidos políticos, no tienen nada que ver con terrorismo”. La historia la conoce el mundo con ambos grupos.

Precisamente Brasil y Colombia, que han sido muy cuidadosos al apoyar cualquier acción bélica en Venezuela, no descartan por completo la posibilidad, aunque abogan por una salida democrática y netamente de los venezolanos, tal como lo expresó recientemente el gobierno de Perú, al indicar que es un problema interno que deben resolver sus ciudadanos.

Ante la preocupación por el posible terrorismo, también las acusaciones de narcotráfico han tomado fuerzas, siendo Marco Rubio el principal vocero de la posible vinculación de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en Venezuela, con acciones de este tipo en todo el continente.

Brasil y Colombia han puesto a la orden sus fronteras para el ingreso de ayuda humanitaria, así como para ejercicios y movimientos militares estadounidenses en los últimos días, que si bien no confirman una intervención en Venezuela, deja mucho para pensar en este conflicto. Precisamente el fin de semana, fuerzas militares brasileñas plantearon la posibilidad de una “reprimenda diplomática” en contra de Venezuela, luego de que las fuerzas de seguridad de esa nación hayan extendido bombas lacrimógenas y proyectiles de goma hasta territorio venezolano.

Aunque hasta ahora la intervención militar parece la noticia más “lógica” pero ningún país del Grupo de Lima la aprueba o apoya, más de 100 militares y efectivos venezolanos han decidido apoyar a Guaidó y separarse de cualquier orden de Nicolás Maduro, por lo que el “rescate” de la nación sudamericana finalmente podría pasar por manos venezolanas, con entrenamiento militar.

De la misma manera, Pompeo indicó que la salida de Nicolás Maduro tiene su fecha y los días contados, así como también Marco Rubio envió otro mensaje a Diosdado Cabello, indicando que “ni en Cuba” se podrá esconder. Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, señaló que la situación de Venezuela y Maduro, hace recordar “cada vez más a los últimos días de Noriega”.

Fuente-Editor/EFE

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