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Nicaragua busca una salida a la violencia

Nicaragua
  • EFE

Desde hace más de 25 días los enfrentamientos y disturbios no cesan en Nicaragua. Ante la ola de represión, muertes y el llamado de entes nacionales e internacionales a poner fin a la crisis, a última hora de este lunes, el gobierno de Daniel Ortega y los detractores que piden su renuncia, llegaron a un convenio.

De acuerdo a la información suministrada por ambas partes, la negociación comenzará el próximo miércoles, 16 de mayo.

El presidente de Nicaragua dio el visto bueno que permitirá a una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), visite el país centroamericano, para "observar" lo que viene sucediendo en la calles desde mediados del mes de Abril.

"El Gobierno de Nicaragua expresa su anuencia para que en el menor tiempo posible la Comisión realice dicha visita de trabajo, con el objetivo de observar in loco la situación de los derechos humanos en Nicaragua en el contexto de los sucesos del 18 de abril del 2018 a la fecha", se lee en un documento oficial rubricado por el canciller Denis Moncada.

La presencia de la organización especializada en la custodia de los derechos humanos, responde a la solicitud realizada por los representantes de la Iglesia Católica en el país, quienes dieron un ultimato al gobierno para que pusiera en manifiesto “signos creíbles” para la realización de un diálogo nacional con la participación de todas las partes involucradas.

Por la parte contraria, la coalición universitaria, apoyados por el sector empresarial, representantes de la sociedad civil y el movimiento campesino, accedieron a sentarse en una mesa de diálogo, calificando el hecho como “tomar el riesgo” de participar.

Hasta el domingo pasado, la cifra de muertos ascendía a 53 personas según los datos del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (CENIDH) como consecuencia de los continuos enfrentamientos entre los manifestantes, cuerpos policiales y grupos de choque adeptos al gobierno nacional, a los que se les conoce como “La Juventud Sandinista”.

Lo que comenzó como un reclamo ante las reformas realizadas por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), con el pasar de los días, se ha traducido en reclamos contra la corrupción, en la exigencia de libertad de prensa, entre otros temas y en una respuesta desmedida por parte del gobierno bajo las ordenes de Ortega y la primera dama de la república, Rosario Murillo.

Es tal el nivel de tensión que se vive en las calles de Nicaragua, que el Ejército Nacional emitió días atrás, un comunicado donde hacen una llamado a la paz, apuestan por el encuentro entre las partes  y se solidarizan con las víctimas.

“El diálogo es la única ruta para evitar afectaciones irreversibles a nuestro pueblo, a nuestra economía, al desarrollo nacional y a nuestra seguridad” reza el comunicado castrense al tiempo que respaldan las acciones del gobierno en la búsqueda de una salida pacífica, la presencia de la Iglesia y claman “no a la violencia, no a la inestabilidad. Si a la tranquilidad, si a la paz”.

Ante los últimos acontecimientos, tanto Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), como Pablo Abrao, secretario ejecutivo de la CIDH, Pablo Abrao, se mostraron complacidos y esperanzados ante la ola de violencia.

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