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Riesgos climáticos, eventos extremos y consecuencias irreversibles

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“Una temporada ciclónica muy activa en el Atlántico Norte, las grandes inundaciones causadas por los monzones en el subcontinente indio y continuas sequías graves en zonas del África Oriental contribuyeron a que 2017 fuese el año en que se documentase el mayor número de pérdidas económicas relacionadas con fenómenos meteorológicos y climáticos extremos”, así de tajante y grave es la situación de acuerdo a la declaración número 25 de la Organización de Meteorología Mundial (OMM).

Las consecuencias son extremas y afectan no solo a la naturaleza. Sobre el ámbito económico mundial, la alimentación, la salubridad y la migración también se dejaron sentir sus embates.

2017 fue  uno de los “tres años más cálidos de los que se tienen datos y el más cálido sin haber tenido influencia del fenómeno de El Niño”y en el mismo periodos se “registraron temperaturas medias mundiales de alrededor de 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales” de acuerdo a la OMM.

A nivel mundial, fueron muchos los desastres causados por fenómenos meteorológicos. Estados Unidos perdió más de 300 mil millones de dólares, la temporada de huracanes del Atlántico Norte dejó a su paso destrucción y desolación en las islas del Caribe sobre todo en Dominica y Puerto Rico. De acuerdo con las estimaciones de El Banco Mundial se “estima que los daños y pérdidas totales ocasionados por el huracán que azotó Dominica alcanzan los 1 300 millones de dólares o el 224 % de su producto interno bruto”.

La epidemia del virus Zika es una de las consecuencias más palpables cuando se reseñan las secuelas del cambio climatológico en términos sanitarios. Al hacer referencia a la migración, las estadísticas también son preocupantes.

Tan solo en el año 2016 los embates de la naturaleza “obligaron a 23,5 millones de personas a desplazarse. Como en años anteriores, la mayoría de esos desplazamientos internos estuvieron asociados a crecidas o a tormentas y ocurrieron en la región de Asia-Pacífico”. El desplazamiento se produjo a su vez en Somalia, país que de acuerdo a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), registró 892 mil desplazamientos motivados por la falta de agua, el deterioro de los suelos y la muerte de los animales.

En Sri Lanka, las inundaciones y los deslizamientos de terrenos afectaron al sector agrícola lo que se tradujo en efectos adversos en la producción de cultivos acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La declaración de la Organización de Meteorología Mundial, concluyó en referencia a los océanos “ que la magnitud  del nivel del mar se ha incrementado en los últimos años, en particular, el derretimiento del manto de hielo polar, principalmente en Groenlandia y, en menor medida, en la Antártida”. A su vez señala que “la temperatura en la superficie del mar a escala mundial en 2017 estuvo ligeramente por debajo de los niveles de 2015 y 2016, pero fue la tercera más cálida jamás registrada”.

Si de proyecciones a largo corto, mediano y largo plazo se trata, la OMM establece que “en el comienzo de 2018 se mantiene la tendencia de 2017: las condiciones meteorológicas extremas continúan cobrándose vidas y destruyendo medios de subsistencia. En el Ártico se observaron temperaturas excepcionalmente altas, mientras que las zonas densamente pobladas del hemisferio norte se vieron afectadas por fríos de especial crudeza y tormentas de invierno devastadoras. Australia y la Argentina padecieron olas de calor extremas, la sequía siguió azotando a Kenya y Somalia, y Ciudad del Cabo (Sudáfrica) se enfrentó a una gran escasez de agua”.

 

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