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Nancy Pelosi: “El muro es una inmoralidad”

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  • Lun, 07/01/2019 - 16:33
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Nancy Pelosi no logra del todo acometer su primer intento de unirse a Donald Trump en la hiperrealidad. Así lo explica The Daily Devil’s Dictionary (Diccionario del diablo diario).

Inspirada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, Nancy Pelosi, nueva presidenta electa de la Cámarade Representantes, cree en combatir el fuego con fuego. En una sociedad que reemplaza cada vez más la realidad con la hiperrealidad, el éxito en la política requiere jugar el juego de la hiperrealidad. Pelosi ha dado su primer paso en esa dirección. Su incursión inicial se centra en el aclamado símbolo de hiperrealidad de Trump: el muro fronterizo, que ella ha llamado "una inmoralidad".

Pelosi, apelando a la clase de juicio moral simplificado que asociamos con los fundadores puritanos de la nación, dijo a la prensa: “El hecho es que un muro es una inmoralidad. No es lo que somos como nación".

Aquí está la definición 3D de hoy:

Inmoralidad:

Un acto que viola un código moral compartido, a menudo mencionado con tono de queja por aquellos que no tienen ni comparten públicamente ningún código moral.

NOTA CONTEXTUAL

A pesar de su valiente intento, Pelosi no ha dominado las leyes de la hiperrealidad. Una vez que usted haya hecho su declaración hiperreal, es importante que nunca ofrezca explicaciones, especialmente si estas le recuerdan a la audiencia la realidad. La hiperrealidad ama los nombres, pero no admite la sutileza de las metáforas. Por tanto, cambie resueltamente la atención de lo real a la construcción ficticia que la reemplaza, dejando de esta forma la realidad fuera de vista. Así la oradora (Pelosi) no puede abstenerse de ampliar su afirmación hiperreal con una glosa pertinente y realista de la metáfora que nos construye: "Es un muro entre la realidad y sus electores, sus partidarios", el muro tiene la intención de evitar que piensen en los problemas reales que enfrenta la nación norteamericana.

La idea de que un objeto físico, el muro aún imaginario, es algo así como una imagen pornográfica que tiene una fuerza hiperreal significativa. La hiperrealidad depende de contrastes violentos: bien y mal, moral e inmoral, real y falso, ganar y perder. Este juego de opciones binarias funciona particularmente bien en EE.UU., donde los medios de comunicación desempeñan un papel bien ensayado al reducir cada idea a su significado literal unidimensional, convirtiendo inevitablemente las preguntas que deberían requerir un análisis sutil en una oposición simple, negro vs. blanco, a favor o en contra, tómalo o déjalo.

Aunque Pelosi tiene razón al sugerir que el muro de Trump es más un símbolo y un tropo retórico que una cosa, ella traiciona su esfuerzo al construir sobre la hiperrealidad cuando regresa a la realidad para explicar lo que quiere decir. Ella no ha entendido que lo único que no se puede hacer si se quiere tener éxito en el mundo hiperreal, es dudar, con un pie en la hiperrealidad y el otro en la realidad.

En una entrevista con la revista Elle, Pelosi repite su afirmación cuando dice: “Pero un muro, en mi opinión, es una inmoralidad. Es la forma menos efectiva de proteger la frontera y la más costosa. No puedo pensar en ninguna razón por la que alguien piense que es una buena idea, a menos que esto tenga algo que ver con otra cosa".

En otra parte, ella sugirió, menos analítica que psicoanalíticamente, qué "otra cosa" podría ser: "Es como una cosa hombruna para él. Como si la virilidad pudiera ser asociada con él. Esta cosa de la pared”. Saltar de la moralización puritana a la interpretación pseudo-freudiana nunca puede ser una estrategia ganadora. Sigmund Freud habría llamado a esto un salto del superyó (control moral estricto) hacia el ello (deseo aleatorio), ignorando el ego, donde el significado de las acciones de alguien se negocian en contexto.

NOTA LINGÜÍSTICA

Pelosi socavó su propio esfuerzo por lo demás impresionante de hacer un impacto hiperreal siguiendo su apelación a la moralidad con la hipocresía de la expresión trivial: "Así no somos". ¿No se da cuenta de que este es el lenguaje estándar de la disculpa? Esto es lo que dicen todas las celebridades y personajes públicos después de haber sido atrapados en un escándalo, ya sea sobre violencia, drogas, alcohol o sexo. Sorry Watch, un sitio web que realiza un seguimiento de las disculpas en las noticias, nos recuerda que: "Así no soy yo" es parte frecuente de malas disculpas. Pero debería ser más como: "Eso no es lo que creo que soy" o "Eso no es lo que quiero ser".

Todo el mundo ha notado que, fiel a su ser hiperreal, Donald Trump nunca se disculpa. Tampoco Elon Musk. Ellos ni siquiera creen que pueda haber una diferencia entre su identidad y sus actos. En la hiperrealidad la duda no puede existir. El superhéroe Batman, interpretado por Christian Bale en la película “Batman Begins”, dijo lo que todo héroe hiperreal debería creer: "No es quién soy en el fondo, lo que me define es lo que hago".

Sorry Watch ha identificado un problema social fundamental en la cultura de EE.UU. que hace que la hiperrealidad sea tan tentadora: la duda existencial evidente en la preguntas "quién creo que soy" y "quién quiero ser". En una sociedad que se enorgullece de su fluidez -idealizada como el "potencial ilimitado" de cada persona- la realidad siempre será decepcionante. Las personas naturalmente creen que es normal esforzarse por ser algo que no son.

Los héroes hiperrealistas parecen haber resuelto el problema, se han elevado más allá de toda duda. También están por encima de la moral, como lo demuestra el orgullo de Batman por sus hechos. Ellos hacen lo que es bueno y lo que es bueno es lo que ellos hacen. Cuanto más inciertas y ambiguas sean las cosas para las personas reales, más atractivo tendrá la hiperrealidad. Más que especulaciones sobre el aumento del populismo, esa atracción hacia la hiperrealidad es lo que explica la elección de Trump.

Y ahí es donde Nancy Pelosi comete su mayor error: llamar a la pared "una inmoralidad" le da un nombre digno de un mundo hiperreal simplificado. Pero invocar el razonamiento moral para justificarlo nos remite a la incómoda complejidad de la realidad.

[En la era de Oscar Wilde y Mark Twain, otro ingenioso estadounidense, el periodista Ambrose Bierce, produjo una serie de definiciones satíricas de términos de uso común, arrojando luz sobre sus significados ocultos en el discurso real. Bierce finalmente los recopiló y publicó como un libro, “The Devil's Dictionary” (“El diccionario del diablo), en 1911. Nos hemos apropiado sin vergüenza su título con el interés de continuar su esfuerzo pedagógico para ilustrar a generaciones de lectores de noticias].

Artículo de Peter Isackson, autor, productor de medios y director visionario de Fair Observer Training Academy. Educado en la UCLA y en la Universidad de Oxford.

Publicado originalmente en Fair Observer en este enlace https://www.fairobserver.com/region/north_america/nancy-pelosi-border-wall-donald-trump-government-shutdown-us-politics-29345/

 

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