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Sobre transiciones políticas

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  • Jue, 03/01/2019 - 21:22
​​​​​​​Beatrice Rangel, President & CEO of the AMLA Consulting Group
  • Beatrice Rangel, presidenta y CEO de AMLA Consulting Group
  • @BEPA2009

Por Beatrice E Rangel

2018 termina con América Latina atrapada entre la esperanza y la desesperación. La esperanza se nutre del cambio de guardia en Brasil, país que parece estar inclinado a favor de la libertad. Dada la importancia geopolítica de Brasil, la mayoría de los analistas esperan un gran impulso democrático en la región. Otra fuente de esperanza es el proceso de fragmentación que está comenzando a afectar al liderazgo gerontocrático cubano. La verdad es que quedan pocos de los miembros sobrevivientes de lo que podría llamarse el equipo del Cuartel Moncada, están enfermos y tienen problemas para cumplir con sus responsabilidades. La generación más joven por su parte está influenciada por dos tendencias crecientes.

Primero, el sueño máximo de los jóvenes es mudarse a Miami. No son, pues, candidatos a luchar por la revolución. Por el contrario, su vida es una búsqueda continua de vínculos con sus familiares que se han establecido en Florida o en cualquier lugar de Estados Unidos. En segundo lugar, existe lo que podría denominarse el trabajo invisible de los elfos del desarrollo. Estos son miembros de la última capa de la diáspora cubana en Estados Unidos. Han visto en la apertura creada por la Administración de Obama una oportunidad para desarrollar negocios con Cuba mientras ayudan a sus familiares que viven allí.

Por lo tanto, viajan periódicamente cargando tarjetas para recargar teléfonos que venden a una fracción de lo que cobra el gobierno en La Habana. Los módems y todo tipo de dispositivos de comunicación también entran a Cuba regularmente sin el conocimiento del gobierno. Y, lentamente y en silencio, este micro comercio está cambiando las actitudes políticas con respecto al régimen. Además, está abriendo espacios a la libertad dado que los beneficiarios dejan de depender de los suministros del gobierno para sobrevivir. La señora Rosa María Paya está aprovechando este creciente grupo de creadores de riqueza. Esto le permite darse cuenta de que la liberación de Cuba exige que se realicen campañas políticas en La Habana mientras se induce un cambio económico desde Miami.

Sin embargo, la desesperación persiste cuando los analistas vuelven la vista a Argentina, Nicaragua y a la madre de todas las tragedias: Venezuela. En Argentina, una administración pro libertad ha tenido que soportar todo tipo de bombas políticas y económicas dejadas por la señora Cristina Kirchner. La limpieza ha conllevado sacrificios a una población anestesiada por subsidios. Como el equilibrio fiscal exigía el fin de los subsidios, la clase media argentina sufre una reducción en su nivel de vida. La Sra. Kirchner ahora confía en la sensación de bienestar creada artificialmente que prevaleció durante su administración para volver al poder.

En Nicaragua, Daniel Ortega pudo sobrevivir a una fuerte protesta cívica que comenzó en abril gracias al apoyo de la comunidad empresarial nicaragüense que preferiría continuar obteniendo rentas que crear riqueza. En Venezuela, una economía en colapso está azotando a toda una generación que no alcanzará su pleno potencial intelectual debido a la hambruna y la enfermedad, que son las armas utilizadas por el régimen para controlar a una población siempre descontenta. Y a pesar de la creciente incomodidad en la comunidad internacional por el estatus de la libertad en Venezuela y los continuos levantamientos cívicos, no parece haber cambios en el horizonte.

Esto probablemente se debe al hecho de que en ninguna otra parte de América Latina un régimen ha sido tomado por el crimen organizado como es el caso de Venezuela. La lógica de la delincuencia organizada no es bien comprendida por la mayoría de los actores políticos en la región, incluido Estados Unidos. El control del régimen venezolano ha empoderado a las organizaciones criminales para que se conviertan en autónomas y desempeñen papeles importantes en la política nacional e internacional. El crimen organizado tiene ahora una plataforma para influir en las elecciones, apagar la insurgencia doméstica, evitar el cambio de régimen y formar empresas. La transición en Venezuela, por lo tanto, parece ser un ejercicio muy complejo que exigirá un papel de la comunidad internacional; formación de coaliciones internas y regionales; y pactos internos y externos. Esto exige un liderazgo por parte de la oposición que aún no parece estar en el horizonte.

Publicado originalmente en LAHT.com

* Las opiniones publicadas en este documento son responsabilidad exclusiva de su autora.*

Beatrice Rangel es presidenta y CEO de AMLA Consulting Group. Anteriormente fue jefa de gabinete del presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez y estratega en jefe del grupo de empresas Cisneros.

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