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El papa consagró altar de Santa María La Antigua que "volvió a ser panameña"

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  • Sáb, 26/01/2019 - 14:29
Papa Francisco
  • EFE

El papa Francisco con la ceremonia de este sábado en Panamá de la consagración del altar de Santa María La Antigua explicó que "una catedral española, india y afroamericana se vuelve así catedral panameña".

"Ya no pertenece solo al pasado, sino que es belleza del presente", dijo Francisco al concluir su homilía en esta catedral de Panamá, donde se encuentra desde el pasado miércoles para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El papa recordó este sábado que el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, vuelve a tener así una iglesia después de 7 años.

"Se vuelve a encontrar con su 'esposa'", dijo el papa, que añadió que "la iglesia así deja de ser viuda", y agradeció a las autoridades y a todo el pueblo lo que hicieron para la restauración del templo.

El papa dijo de que esta iglesia "es nuevamente regazo que impulsa a renovar y alimentar la esperanza, a descubrir cómo la belleza del ayer se vuelve base para construir la belleza del mañana".

"Hermanos, no nos dejemos robar la belleza que hemos heredado de nuestros padres, que ella sea la raíz viva y fecunda que nos ayude a seguir haciendo bella y profética la historia de salvación en estas tierras", concluyó Francisco.

Para la consagración, Francisco ungió con los oleos las cuatro esquinas del nuevo altar y después lo extendió con las manos por toda la superficie marmórea.

Se colocaron sobre el altar las reliquias de los santos Martín de Porras, Oscar Romero, Rosa de Lima y Juan Pablo II.

"No me parece un acontecimiento menor que esta Catedral vuelva a abrir sus puertas después de mucho tiempo de renovación. Experimentó el paso de los años, como fiel testigo de la historia de este pueblo, y con la ayuda y el trabajo de muchos quiso volver a regalar su belleza", apuntó Francisco.

Elogió el papa que "más que una formal reconstrucción, que siempre intenta volver a un original pasado, buscó rescatar la belleza de los años abriéndose a hospedar toda la novedad que el presente le podía regalar".

Consagrada en 1796, aunque su construcción se inició 108 años antes, la Catedral Basílica Santa María la Antigua de Panamá está ubicada en el Casco Antiguo de la capital panameña, y su restauración forma parte de un plan de acondicionamiento de toda zona, una de las más turísticas de la urbe.

En la iglesia se encuentra la imagen de Santa María La Antigua realizada por un artista sevillano.

El Gobierno panameño invertió de 12 millones de dólares en su restauración.

También el papa Juan Pablo II la visitó en 1983 cuando viajó a Panamá.

A la misa participó el presidente del Costa Rica, el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, y de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ya que mañana se anunciará que la próxima JMJ se celebrará en este país, como filtraron los obispos portugueses hace algunas semanas.


El Papa Francisco citó en su homilía la fatiga de algunos religiosos por "las largas horas de trabajo que dejan poco tiempo para comer, descansar y estar en familia", e incluso de las "hasta tóxicas condiciones laborales y afectivas que llevan al agotamiento y agrietan el corazón".

Aseguró que este agotamiento "produce no saber cómo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando", e incluso causa problemas "a la viabilidad misma de la vida religiosa en el mundo de hoy".

Para Francisco, "el cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escondía el grito del Maestro".

Y provoca, agregó, "las peores herejías posibles para nuestra época: pensar que el Señor y nuestras comunidades no tienen nada que decir ni aportar en este nuevo mundo que se está gestando".

"Y entonces sucede que lo que un día surgió para ser sal y luz del mundo termina ofreciendo su peor versión", aseveró.

Francisco abogó entonces para combatir la cansada esperanza y "volver sin miedo al pozo fundante del primer amor, cuando Jesús pasó por nuestro camino, nos miró con misericordia".

"Así evitaremos el riesgo de partir desde nosotros mismos y abandonaremos la cansadora auto-compasión, para encontrar los ojos con los que Cristo hoy nos sigue buscando, llamando e invitando a la misión", añadió. ACAN-EFE

Fuente-EFE

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